viernes, 22 de noviembre de 2013

Cuatro Vientos

Ayer nos preguntaban sobre la suerte del general Mola durante la Guerra Civil española, y cómo quedaba España durante el conflicto. Bueno, pues aquí les dejo parte de la información referida en el texto, a falta de revisión final, de Walküre:
 
Paralelamente, ya en diciembre de 1939, Hitler ordenaba a su embajador en Madrid, el barón Eberhard Von Stohrer, que presionara a Franco para conseguir que España entrara en guerra del lado del Eje. Tuvieron lugar varias reuniones al más alto nivel, incluyendo el encuentro en Hendaya entre Franco y Hitler. Todo ello resultó infructuoso, pues el Generalísimo se mostraba reacio a complicarse en el conflicto europeo si no se satisfacían sus pretensiones territoriales, que Hitler entendía como desorbitadas. A la sazón, y conscientes de la importancia de España, y en especial Gibraltar, para el curso de las operaciones militares en el Mediterráneo, los alemanes tomaron la decisión de acabar con el Caudillo, haciendo uso del nutrido operativo de agentes actuando en la península ibérica.  Por entonces, la mayoría de los aparatos del Ejército del Aire español era de origen alemán, incluyendo los aviones adscritos al servicio de los altos mandatarios del régimen. El mantenimiento de estos aparatos lo realizaban mecánicos españoles asistidos por técnicos alemanes. Por todo ello, no fue difícil sabotear el avión personal de Franco, provocando un accidente que resultó letal. Francisco Franco moriría el 25 de enero de 1940 cuando su Junkers Ju-52 explotó en vuelo al poco de despegar desde el aeródromo de Cuatro Vientos. 

Tras la muerte de Franco, se formó un nuevo gobierno a la cabeza del cual, como Jefe de Estado y Presidente del Gobierno, figuraba Gonzalo Queipo de Llano (famosa era su animadversión hacía Franco). Por debajo de Queipo, que contaba con la simpatía de Berlín, fueron nombrados Muñoz Grandes y Dávila Arrondo, como Vicepresidente y Ministro de Defensa Nacional respectivamente. Serrano, cuñado de Franco y enemistado con Queipo, sería sustituido en la cartera de Exteriores por Francisco Gómez-Jordana Sousa y enviado más tarde a la embajada española en Berlín, junto al agregado militar, Juan Luis Beigbeder y Atienza. Otros militares de tendencia monárquica sería apartados de las funciones de gobierno, como el bilaureado Varela, Saliquet, Solchaga u Orgaz, entre otros.
 
En la foto, Hitler saluda a Queipo durante una recepción oficial en Berlín.


Poco después de estos hechos, Hitler dio luz verde a la que pasó a conocerse como Operación Félix. Tras la firma del armisticio francés en Compiègne, Hitler se reunió en Berlín con Queipo, planteando la necesidad de realizar la operación, que sería ejecutada sin la aprobación del nuevo gobierno español caso de ser necesario. Ante la perspectiva de una invasión alemana, Queipo de Llano accedió, rubricando la entrada de España en la Segunda Guerra Mundial.
Este acuerdo decisivo otorgaba carta de naturaleza a  la Operación Félix, que sería llevada a cabo por un kampgruppe creado ad hoc denominado Walküre. Esta fuerza de ataque contaba con dos cuerpos de maniobra, siendo uno de ellos XXXIX Cuerpo de Ejército  Panzer del general Rudolf Schmidt, junto a la 17ª División Motorizada, la 16ª División Panzer y la 3ª División de las SS Tontenkopf, que se encargaría de vigilar los flancos y defender la posición ante un posible desembarco aliado. El segundo cuerpo de maniobra, destinado a asaltar Gibraltar, lo conformaba el XLIX Cuerpo de Ejército del general Ludwig Kübler, contando con veintiséis batallones de artillería ligera y pesada, tres batallones de observación y armas especiales, un regimiento de infantería de la Grossdeutschland, el regimiento 98 de la 1ª División Gebirgs, cuatro batallones de ingenieros y dos batallones de tropas especiales Branderburger. Esta tropa sería apoyada por el aire por el VIII Fliergerkorps de Von Richthofen y por una pantalla de U-Boot en la salida al Atlántico. Adicionalmente se sumaría al ataque una flotilla italiana y un destacamento aéreo de asalto de la División  Paracaidista Folgore, más tropas españolas  del 15º Regimiento de Infantería Extremadura y el 17º Regimiento de Infantería Pavía, comandados por García Valiño, uno de los mandos más capacitados del Ejército Español. Los soldados de asalto del general Kübler, junto a las tropas españolas, fueron llegando secretamente a la península a principios de julio de 1940, quedando acantonadas en las inmediaciones de Gibraltar, al tiempo que las alas de caza y bombardero de la Luftwaffe aterrizaban en aeródromos españoles. El ataque comenzó el 1 de agosto, precedido de un bombardeo masivo del peñón y la llamada Flota H de la Royal Navy estacionada en la colonia. Al tiempo, el XXXIX Cuerpo de Ejército Panzer traspasaba la frontera española para tomar posiciones en la península. Tras tres días de violentos combates, la guarnición británica se rindió. Ahora las fuerzas del Eje controlaban el Mediterráneo, operando con sus U-Boots desde la Roca y destruyendo así el flujo de material a las tropas aliadas en el norte de África. Es más, los alemanes ocuparon importantes bases militares atlánticas en Portugal y España (incluyendo una base de submarinos en las Islas Canarias), mejorando sus posibilidades estratégicas para dominar el Atlántico.
 

Ah, se nos olvidaba apuntar que, tal como ocurrió en realidad, Emilio Mola murió en accidente de aviación el 3 de junio de 1937, cuando su avión se estrelló en una colina de la localidad de Alcocero  (Burgos).

La historia que acaban de leer, pertenece a los primeros capítulos de Walküre, donde se hace un repaso a las historia de la Segunda Guerra Mundial, introduciendo las modificaciones propias para conseguir un desenlace alternativo del conflicto. Todos los nombres presentes en el texto son históricos, y corresponden a personajes relevantes en la historia española y europea del Siglo XX.

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